Este mapa no tiene coordenadas,
y persisten voces al viento
que pronuncian tu nombre
en cada gota de espuma.
Cuentan los pescadores
que no se arrojan al mar
las entrañas de pargos,
ni de robalos,
tampoco dorados;
eso deshonra las aguas.
A veces arrojo partes de mí
desde la orilla,
y entro sin ceremonia
al cuerpo inquieto del océano,
que escucha,
calla
y observa.
El Océano Pacífico es un señor triste,
con hortensias azules en las manos.
Las deja caer una a una en el agua,
y el mapa se disuelve.
Nunca aprendimos
por dónde volver.
*Painting: Pacific Ocean from Land’s End, Armin Hansen. (1886 – 1957).

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